Concierto en Elche (9 de Agosto de 2009)

Por: Moisés

Sandro Giacobbe y Mosises Alonso en Elche 2009

Todo empezó unos meses antes del 09-08-2009, uno de los mejores días de mi vida. Por internet me enteré que actuaría Sandro ese día en Elche y, de inmediato, puse en marcha toda mi “maquinaria” para lograr localizar todo los detalles del evento. Logré contactar con el organizador y pude hacerme con una de las entradas para el Concierto. Pasó el tiempo y … el día 9 de agosto para mí empezó antes de lo de costumbre. Quizá algunos me conoceréis algún día, pero ya os adelanto que soy puro nervio, por lo que esa noche me fue muy difícil conciliar el sueño. 

De madrugada, hacia las 6, y con una gran ilusión, salí rumbo a Torrevieja, que es una población cercana a Elche. Tengo que decir que tuve la gran suerte de que un familiar me dejara las llaves de un apartamento para poder pasar ese día y así tomarme con tranquilidad la espera hasta que llegara el gran momento.

Aproximadamente hacia las 11 de la mañana llegué a Torrevieja, dejé el poco equipaje que me llevé y me dispuse a dar una vuelta por la población y la playa hasta la hora de comer. Después de comer solo, la verdad es que no podía dejar de pensar en lo mismo, volví al apartamento a intentar descansar un poco, cosa que no conseguí, debido a la gran agitación en la que me encontraba.Hacia las 6 de la tarde viajé a Elche, tan solo había 45 kilómetros de distancia  desde donde yo estaba. No me costó mucho encontrar el Parque Municipal y allí dejé mi coche. Se podía apreciar que la ciudad celebraba sus fiestas, las calles estaban cortadas para que pudieran pasar las procesiones de la Virgen de la Asunción, en quien en su honor se celebran. Dentro del Parque Municipal, se encontraba el recinto donde se realizaría la actuación,  el Hort de Baix, un lugar privilegiado rodeado del famoso palmeral de Elche.  Eran más o menos las 7 de la tarde, ya no podía aguantar más mis nervios, y desconocía la ciudad, por lo que estaba un poco inseguro de la situación a la que me iba a enfrentar. Cuando ya llegué al recinto de la actuación estaba cerrado, pero localicé una pequeña puerta lateral, por donde accedía el personal de servicio… Vi a un señor, quien luego pude constatar que era el organizador de la actuación y a quien me tenía que dirigir para que me entregara la entrada que ya había reservado desde Madrid. Me presenté y enseguida recordó que yo era la persona que esperada de Madrid. Estuvimos hablando un ratito, y entre otras cosas, me informó que Sandro llegaría en cualquier momento para hacer las típicas pruebas de sonido previas a las actuaciones. Y efectivamente, al cabo de unos pocos minutos, allí estaba.

Llegó con una chica, una cubanita llamada Irina que hacía las  voces en el coro y tocaba dos bombos, un técnico de sonido, Claudio, y su representante en España, Roberto. Vestía un pantalón vaquero, una camiseta color naranja y unas deportivas blancas, y llevaba unas gafas de sol. Posteriormente, trajo su guitarra y un ordenador portátil, donde imagino tenia la música del playback. Me dirigí a él y me presenté como Moisés. Enseguida me reconoció, ya que hacía poco tiempo había contactado con él por mail. Mientras ellos estaban haciendo pruebas de sonido en el escenario, yo me dediqué a grabar todo lo que veía y a hacer fotos. La verdad, es que no perdí detalle de todo.

Cuando terminó, más o menos había pasado una hora, me acerqué a él. Como me había llevado unos CD´s de sus canciones y una fotos suyas, le pedí que me las firmara, cosa que hizo con mucho agrado. Además me trajo del coche un CD, era “Trentacinque”, su último trabajo. También me dijo que me regalaría el libro sobre sus treinta y cinco años en la música, pero que me lo entregaría al finalizar el concierto, ya que lo tenía en la habitación del hotel. Le enseñé fotos de mi familia. Tengo dos hijos, el primero es un chico de 15 años que se llama Alejandro, ya supondréis de donde le viene el nombre….. y una niña de 12 años. Al mostrárselas me dijo “complimenti”, que creo que quiere decir “felicidades”. Hablamos de todo un poco durante unos minutos y se marchó sobre las 8 de la tarde. Mientras, yo me quedé esperando en el propio recinto hasta que empezara el concierto. Allí estuve durante más de 3 horas, más solo que la una. No había nadie, bueno tengo que decir que creo que había un vigilante jurado, quien creyó que era personal del equipo de sonido de Sandro. No sabía qué hacer, además tenía mucha hambre, pero el bar no lo abrían hasta las 11 de la noche.

Sin embargo, no hubo nada que me hiciera salir de allí. Antes de que Sandro comenzara el concierto, una pareja hizo de teloneros, aunque la verdad, no estuve muy atento, ya que el ansia por ver a mi ídolo me acaparaba todo. A la una de la madrugada apareció vestido todo de blanco y empezó a cantar su primera canción, “Lascia L’ultimo ballo per me”. En el recinto habría unas 500 personas y en cuanto salió al escenario la gente le aplaudió muy efusivamente.

Os numero las canciones que cantó:

  • Lascia l’ultimo ballo per me (de Michael Bublé)
  • Tú mi cielo y mi alma
  • Sarà la nostalgia
  • Amor no te vayas
  • Toda la vida
  • Io  vorrei
  • Giurami
  • La canzone del sole (de Luccio Battisti)
  • Il mondo (de Jimmy Fontana)
  • Se lo facciamo
  • El jardín prohibido
  • Azzurro (de Adriano Celentano)
  • Señora mía
  • Medley (Mi va che ci sei, Niña, Io  prigioniero)
  • Che sarà (de Jimmy Fontana)
  • El jardín prohibido

A la vez que veía el espectáculo, también grababa con mi cámara de vídeo toda la actuación. El concierto no me defraudó nada, todo lo contrario, me fascinó y llenó todas mis expectativas. Su voz es tal cual la he escuchado siempre en los discos y demostró ser un gran profesional de la música, transmitiéndonos a todos los que allí estábamos su simpatía y buen rollo en el escenario. Nos hizo vibrar, y todas las mujeres se emocionaron con él.

Al final del concierto, tras las bambalinas, nos dimos un abrazo. Le felicité por el gran concierto que había dado y por habernos emocionado con sus canciones a todo el público. Nos dijimos hasta pronto y Claudio me dio el libro que antes he comentado y me volví para Madrid con gran emoción. Tengo que dar las gracias a mi mujer que me ha ayudado a redactar esta crónica.

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